El poder de transformar su vida (2)

El papel de Dios y el mío para transformar mi vida

Recordemos que el fruto espiritual según Gálatas 5:22-23: “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio.” Estas nueve características describen el carácter de un cristiano fructífero y productivo.

Estas cualidades no se obtienen de un día para otro, Dios usa todo un proceso para que con el tiempo tengamos estas cualidades.

Veamos la siguiente cita bíblica

Filipenses 2:12-13 Así que, mis queridos hermanos, como han obedecido siempre —no sólo en mi presencia sino mucho más ahora en mi ausencia— lleven a cabo su salvación con temor y temblor,  pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad. 

Notemos que el apóstol Pablo nos dice “lleven a cabo su salvación” y luego dice “pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer” parece una contradicción, pero en realidad es una paradoja y la clave está en entenderla.

Si prestamos atención cuidadosamente “llevar a cabo nuestra salvación”,  no significa que  trabajamos para ganarla porque la Biblia nos enseña claramente que la salvación es un regalo y que no hay nada que pudiéramos hacer para ganarla. Entonces, Pablo se refería a un “ejercicio espiritual”. Por ejemplo, cuando vamos a ejercitarnos al gimnasio desarrollamos o tonificamos los músculos. Lo mismo logramos con el ejercicio espiritual, tenemos que cultivarlo y sacarle el máximo provecho.

Dios juega un papel muy importante en nuestro desarrollo espiritual al proporcionar el poder y nuestro papel es similar a tirar del interruptor.

Dios usa Su Palabra

Una de las herramientas más importantes que usa Dios para cambiarnos es su palabra. Recordemos el siguiente pasaje de la Biblia

2 Timoteo 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.

Dios a través de las Escrituras nos enseña, una vez que aprendemos, nos reprende, lo cual nos ayuda a corregirnos e instruirnos en justicia. Como podemos ver es un proceso, porque no se nos puede reprender y luego corregir sin que antes se nos haya enseñado como debemos hacer las cosas de manera correcta. Si estamos considerando seriamente cambiar,  tenemos que leer la Biblia, estudiarla, memorizarla, meditar en ella y aplicarla. Si nuestra fe es débil, es justamente porque no nos estamos adentrando en las escrituras, ya que la Biblia dice: “Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo” (Romanos 10:17).

El papel de Dios en el proceso: Su Espíritu

La segunda herramienta que Dios usa para cambiarnos es el “Espíritu Santo”. Cuando nos consagramos a Cristo, el espíritu viene a nuestra vida para fortalecernos y dirigirnos (Romanos 8:9-11). A medida que el Espíritu obra en nuestras vidas, nos parecemos cada vez más a Jesucristo que encarnó las nueve manifestaciones de los frutos del Espíritu mencionadas al inicio.

Dios usa las circunstancias

Muchas veces nosotros a pesar de leer las Escrituras y de tener al Espíritu Santo obrando en nuestras vidas, somos muy testarudos y no cambiamos tan fácilmente. Por ello Dios usa una tercera herramienta para cambiarnos y trabajar en nosotros: las circunstancias. Me refiero a los problemas, presiones, dificultades y tensiones. Muchas veces cuando pasamos por situaciones dolorosas, recién Dios atrae nuestra atención y es ahí donde empezamos a cambiar.

Romanos 8:28-29 Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de quienes lo aman, los que han sido llamados de acuerdo con su propósito.  Porque a los que Dios conoció de antemano, también los predestinó a ser transformados según la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos.

Podemos ver, que sin importar la situación dolorosa por la que estemos pasando, debemos aceptar que esa circunstancia puede servir para hacernos cambiar y por ello tenemos que aceptarla con la actitud correcta. Porque solo cambiamos cuando el dolor es mayor que nuestro temor al cambio.

Debemos elegir nuestros pensamientos

Si bien Dios usa diferentes herramientas para cambiarnos, nosotros también tenemos que poner de nuestra parte. No podemos quedarnos sin hacer absolutamente nada y esperar un crecimiento, para ello tenemos que tomar tres decisiones.

Primero, debemos elegir con cuidado lo que pensamos. La versión en ingles Buenas nuevas dice en Proverbios 4:23 tenga cuidado de cómo piense; su vida está formada por sus pensamientos.  Para cambiar nuestra vidas es necesario cambiar el patrón de niestros pensamientos.

Una persona cuando se convierte en cristiana, se arrepiente. La palabra griega para arrepentimiento es metanoia, y eso quiere decir cambiar su mente, cambiar su perspectiva. Cuando las personas se vuelven cristianas, cambian su perspectiva en cuanto a muchas cosas.  Veamos que nos dice la siguiente cita bíblica

Romanos 12:2 Y no adopten las costumbres de este mundo, sino transfórmense por medio de la renovación de su mente, para que comprueben cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, agradable y perfecto.

Esto quiere decir que si queremos cambiar debemos renovar nuestras mentes. La Biblia nos enseña que la forma como pensamos, determina como nos sentimos y finalmente la manera en como actuamos.  Entonces si estamos deprimidos es porque estamos pensando en cosas depresivas. Lo mismo sucede para todos los tipos de patrones de pensamientos destructivos.

Por ello, no debemos concentrarnos en nuestros sentimientos, ni en nuestras acciones. Sencillamente debemos concentrarnos en cambiar nuestros pensamientos. Esto sucede porque cuando cambiamos nuestros pensamientos, también cambiamos nuestra forma de sentir.

Es importante basar nuestros pensamientos en la Palabra de Dios. Tenemos que practicar la meditación bíblica. Esto no quiere decir sentarse en posición de yoga cantando “ommmmm”.  Medite en la Palabra de Dios. Lea el libro de los Salmos y vea cuántas veces David dice: “Medito en tu palabra día y noche”. Meditar no significa que usted ponga su mente en neutro y no piense en nada. Meditar es pensar seriamente en lo que está leyendo. Escoja un versículo y pregúntese: “¿Qué significado tiene esto para mi vida?” Medite acerca de esto, y también háblele a Dios.

Para meditar en las Escrituras necesitamos emplear regularmente, por lo mínimo diez o quince minutos, para sentarse y leer una porción de la Biblia y pensar en lo que acabamos de leer. Luego tenemos que hablarle al Señor en oración. Es en este punto donde comienza nuestro papel en el proceso de cambio, Podemos decidir qué vamos a pensar.

Debemos depender de Su Espíritu

Todos los cristianos tienen el Espíritu de Dios en sus vidas, pero no todos los cristianos tienen el poder de Dios en sus vidas. En Juan 15 Jesús nos da una ilustración sobre esto.  Él compara nuestra vida espiritual con la vid y sus ramas. Él dice: “Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permaneces en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada” (Juan 15:5).

Podemos ver que la rama depende totalmente de la vida principal y no puede producir frutos por sí sola. El fruto es un trabajo interno.

Para saber si usted está permaneciendo en Cristo, dependiendo de su Espíritu y pendido de la vid, tiene que revisar su vida de oración. Nuestras oraciones demuestran si en realidad estamos dependiendo de Dios. Porque sobre aquello que no estamos orando, es porque estamos tratando de hacerlo o resolverlo por nuestra propia cuenta.

Por ello, tenemos que orar por nuestras decisiones, necesidades, intereses, problemas, por las personas que vamos a conocer, etc.  Tenemos que orar por todo, porque así estamos conscientes de que Dios siempre está con nosotros mostrando su presencia. A medida que oremos más, comenzaremos a ver los frutos, desarrollándose en nuestras vidas.

Debemos responder sabiamente a las circunstancias

No podemos controlar todas las circunstancias de nuestra vida, pero sí podemos controlar cómo reaccionamos ante ellas. Podemos controlar el que una experiencia nos convierta en una persona amargada o en una persona mejor.  Veamos la siguiente cita bíblica

Romanos 5:3-4 Y no sólo esto, sino que también nos regocijamos en los sufrimientos, porque sabemos que los sufrimientos producen resistencia,  la resistencia produce un carácter aprobado, y el carácter aprobado produce esperanza.

Podemos ver que Pablo nos dice que podemos regocijarnos en nuestros problemas y no solo soportarlos, pues sabemos que Dios lo está usando en nuestras vidas. Dios usa hasta los problemas que nosotros mismos ocasionamos.

Dios también usa las situaciones por las que otros quieren hacernos daño. Recordemos la historia de José narrada en el Antiguo testamento. José fue traicionado por sus hermanos y vendido como esclavo. Años más tarde él les dijo: “Ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien” (Génesis 50:20). Si alguien está tratando de hacernos un mal, no debemos preocuparnos, si hemos puesto nuestra vida en manos del Altísimo, Él puede usar esta situación dolorosa para bien. Dios usa este tipo de situaciones para desarrollar un carácter maduro y para que nos parezcamos más a Cristo en nuestras vidas.

Toma tiempo

No existe un desarrollo espiritual instantáneo y Dios necesita tiempo para madurar los frutos espirituales en su vida.

Pero puede empezar diciéndole a Dios ahora mismo que quiere ser un cristiano productivo, fructífero, que quiere cooperar con su plan. Para ello, debe entregarse a la lectura, estudio, memorización y meditación de la Biblia. Pídale a Dios que cambie su manera de pensar a través de su Palabra. Invite al Espíritu Santo a reinar de forma libre en su vida. No guarde nada. Ore y hable con Dios acerca de todo. Acepte sus circunstancias como parte del plan maravilloso de Dios para transformar su vida.  Pídale a Dios que lo ayude a responder a las personas difíciles y a las situaciones dolorosas como lo haría Jesús y finalmente sea participe en este proceso.

Escrito por Rocío Maehara, basado en el libro: El poder de transformar su vida de Rick Warren

¡DIOS Te Bendice!

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Acerca de Angel

Cristiano, Fundador/Director del ministerio Generación Unida por JESUCRISTO, Licenciado en Contabilidad, Aspirante a Compositor y Escritor
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