El poder de transformar su vida (3)

Cómo transformarse en una persona más amorosa

Muchos tenemos conceptos equivocados acerca de la palabra amor. Creemos que es un sentimiento que no podemos controlar, que es un océano de emociones, entre otros. Sin embargo Jesús nos ordenó que nos amemos unos a otros, lo cual indica que efectivamente sí tenemos el control de a quienes amamos y a quienes no.

Leamos con atención el siguiente pasaje de las Escrituras:

 Colosenses 3:14  Por encima de todo, vístanse de amor, que es el vínculo perfecto.

Notemos que la palabra vístanse, implica que es algo que podemos decidir tener. Si el amor fuera tan solo un sentimiento, no podríamos mandar en él. Por lo tanto el amor es una elección y es controlable.

Veamos otra cita bíblica acerca del amor:

1 Juan 3:18 Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad.

Notemos en este pasaje que el amor es una cuestión de conducta y que se demuestra con hechos.

Muchas veces estamos rodeados de personas que no nos caen bien y que no nos gustan muchas de sus actitudes. Recordemos que todos somos difíciles de amar en algunos momentos y existen personas que lo son todo el tiempo.

Recordemos que Jesús no nos pidió que tuviéramos un cálido afecto para todo el mundo. Él no sentía tiernas emociones hacia los fariseos. Esto significa que no nos tienen que gustar  las personas, pero sí tenemos que amarlas.

En la Biblia se nos enseña cinco pasos para aprender a amar a las personas. Siguiendo estos pasos es posible amar a cualquier persona.

Experimente el amor de Dios

Para aprender a amar a cualquier persona, es necesario sentir y entender el profundo amor que nos tiene Dios. En efesios leemos: “Para que por fe Cristo habite en sus corazones. Y pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuán ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo; en fin, que conozcan ese amor que sobrepasa nuestro conocimiento, para que sean llenos de la plenitud de Dios” (Efesios 3:17-19). Es importante sentirnos amados por Dios, porque con frecuencia las personas que no son amadas son las personas que no aman. Por ello, primero necesitamos experimentar el amor de Dios en nosotros.

Perdone a sus enemigos

El perdonar es un paso clave para amar, porque es imposible amar por completo a alguien y al mismo tiempo estar resentido con otra persona. No podemos dar un amor total cuando nuestro corazón está dividido.

Muchas personas tienen una causa justa para su enojo. Pero aun así, es necesario dejar atrás el pasado y seguir adelante. Tenemos que perdonar por nuestro bien, a quienes nos hirieron y no porque ellos lo merezcan.

Cada vez que estamos resentidos con una persona, le entregamos un pedazo de nuestro corazón. Por ello, debemos perdonar a quienes nos lastiman. En lugar de repasar ese dolor una y otra vez.

Comience a tener pensamientos amorosos

Filipenses 2:4-5 Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás. La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús.

Tener pensamientos amorosos significa que debemos empezar a interesarnos en las necesidades, dolores, problemas, deseos y metas de otras personas y no solo en las nuestras.

Por lo general las personas más detestables son aquellas que necesitan dosis masivas de amor y que como no puede obtener amor se esfuerza por obtener atención.

Nuestros pensamientos determinan nuestras emociones. Cuando cambiamos nuestra manera de pensar acerca de alguien, gradualmente cambiamos nuestros sentimientos hacia esa persona. Y si en lugar de pensar en las faltas de esa persona, comenzamos a pensar en sus necesidades, cambiaremos en consecuencia, nuestros sentimientos.

Actúe con amor

No quiero decir que sea hipócrita, la idea es amar por fe y actuar de acuerdo a ese amor. Cuando comience a amar por fe; y actúe de acuerdo a ese amor, comenzará a sentirlo. Por ejemplo si actúa como si estuviera entusiasmado, pronto se sentirá de esa forma. De esa forma, si comienza a actuar con amor, pronto se sentirá amoroso.

Debemos recordar que nuestros pensamientos determinan como nos sentimos y nuestros sentimientos la forma que actuamos.

Para actuar con amor debemos recordar lo que nos dijo Jesús en Lucas 6:27-28: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a quienes los odian, bendigan a quienes los maldicen, oren por quienes los maltratan”.

Primero debemos entender que Dios nos ama y sentirlo en nuestro corazón. Luego debemos perdonar a quienes nos hirieron, para poder amar hoy. Después debemos comenzar a tener pensamientos amorosos, actuar de forma amorosa, y los sentimientos comenzarán a llegar.

Espere lo mejor

Cuando esperamos lo mejor, obtenemos lo mejor. Eso es ama por fe. Y amar por fe es la mayor fuerza del mundo. El amor es contagioso, y cambia a la gente. ¡Puede transformar una personalidad!

Si queremos que alguien cambie, debemos tratarlo de la forma que queremos que lleguen a ser. No debemos hacerlo como un acto de manipulación, sino porque sinceramente creemos en ellos. El amor espera lo mejor.

Experimente el poder resucitador de Dios

Si su matrimonio está por terminar, debe recordar el poder resucitador que levantó a Jesús de los muertos, el cual también puede resucitar una relación muerta. ¿Cómo reaviva un amor perdido?

Es posible recuperar los sentimientos perdidos, no forzándose a amar, sino atacando el problema de forma indirecta pensando y actuando con amor. Sus pensamientos y acciones producirán los sentimientos de amor.

Si su matrimonio está desmoronándose, reavivar el amor perdido empieza recordando como amaba a su cónyuge.  Recordar los tiempos dichosos. Recordar las cualidades que hicieron que usted se enamorara. Debe decidir recordar los mejores momentos y aquello que los unió. No recuerde las malas experiencias, por el contrario, enfóquese en las cosas maravillosas de su relación.

Es necesario dejar de fantasear con lo que pudo ser. Deje de pensar en cómo su vida hubiese sido, si su pareja fuera distinta. Si quiere reedificar un amor en su vida, memorice 1 Corintios 13. Medite y comience a actuar de acuerdo con eso.

1 Corintios 13 Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. Si tengo el don de profecía y entiendo todos los misterios y poseo todo conocimiento, y si tengo una fe que logra trasladar montañas, pero me falta el amor, no soy nada. Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas,pero no tengo amor, nada gano con eso.

El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso.  No se comporta con rudeza, no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor jamás se extingue, mientras que el don de profecía cesará, el de lenguas será silenciado y el de conocimiento desaparecerá. Porque conocemos y profetizamos de manera imperfecta; pero cuando llegue lo perfecto, lo imperfecto desaparecerá. Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; cuando llegué a ser adulto, dejé atrás las cosas de niño.  Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido.

Ahora, pues, permanecen estas tres virtudes: la fe, la esperanza y el amor. Pero la más excelente de ellas es el amor.

Finalmente debe trabajar en amar a su pareja, con el mismo empeño y creatividad que uso durante su noviazgo y el compromiso. Haga las cosas que hacía al principio, como una noche romántica, salir en una cita, comprar flores, usar un traje especial, tal y como las hizo al principio. Permita que su creatividad reviva.

Si usted se identifica con este problema, lo quiero retar a hacer dos cosas. Primero entréguese por completo a Jesucristo. En realidad, no hay muchas esperanzas para los matrimonios que no están basados en una entrega a Jesucristo. Todas las presiones de la cultura actual están trabajando contra el matrimonio. El hecho es que el amor humano no es lo bastante fuerte para resistir las tormentas de la vida. El amor humano se seca. Sin embargo, el amor ágape, el amor de Dios, nunca se acaba.

Su relación con Dios afecta la relación con su cónyuge y con todos los demás. Cuando no está bien con Dios, tampoco estará bien con las otras personas.

La segunda cosa que debe hacer es estregarse por completo y sin reservas a su cónyuge, sin considerar sus faltas e imperfecciones. No caiga en el síndrome de que usted amaría a su cónyuge si cambiara de actitud, procure amar como Dios lo ama a usted sin ninguna condición.

Escrito por Rocío Maehara, basado en el libro: El poder de transformar su vida de Rick Warren

¡DIOS Te Bendice!

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Acerca de Angel

Cristiano, Fundador/Director del ministerio Generación Unida por JESUCRISTO, Licenciado en Contabilidad, Aspirante a Compositor y Escritor
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